Efectos a largo plazo del tipo de ejercicio en la Osteoporosis


La Osteoporosis es un problema de salud mundial, en gran parte debido a las tasas de morbilidad y mortalidad asociadas a fracturas osteoporóticas. La osteoporosis es la enfermedad metabólica ósea más prevalente, caracterizada por un contenido y densidad mineral ósea reducida, disminuyendo la fuerza del hueso e incrementando las posibilidades de fractura. Su incidencia es particularmente alta entre mujeres post-menopáusicas, aunque también puede afectar a hombres y personas que reciben terapia con corticoesteroides.

ostLa patogénesis de esta enfermedad es compleja y multifactorial, pero se ha comprobado que un descenso de actividad física puede aumentar la pérdida de densidad mineral ósea e incidencia de fracturas. Las actividades de impacto o de levantamiento de pesos suponen un estímulo osteogénico para los huesos. Los deportistas que practican deportes que aumentan el estrés mecánico expuesto a los huesos (deportes en los que se levantan pesos, deportes de contacto, de carrera, deportes colectivos) han demostrado tener mayores índices de densidad mineral ósea que las personas sedentarias.

CORRER vs NADAR

Un estudio publicado en el “European Journal of Clinical Nutrition” analizó los efectos osteoporóticos que tenía la practica deportiva de la juventud, en la edad adulta. Para ello formaron 3 grupos. Uno de ellos compuesto por ex-corredoras, otro por ex-nadadoras y el último por personas sedentarias (60 años de edad). Los grupos de deportistas competían a nivel nacional e internacional durante su juventud y entrenaban una media de 3 horas diarias durante 4 días de la semana, mientras que el grupo de sedentarias no sobrepasaba la hora de ejercicio semanal. Los grupos de deportistas siguieron practicando su modalidad hasta la edad del estudio aunque redujeron el volumen de entrenamiento a 4-5 horas semanales, comparando con las 3h semanales del grupo de sedentarias.

Los resultados mostraron que el grupo de sedentarias presentaba una densidad mineral ósea significativamente menor que los otros dos grupos de ex-deportistas. A pesar del mayor volumen de entrenamiento de las nadadoras durante la juventud y la mayor práctica deportiva actual, los ex-corredoras presentaron una densidad mineral ósea y contenido mineral óseo mayor que las nadadoras en la parte torácica y lumbar de la columna vertebral y en las piernas. Las nadadoras en cambio presentaron mayor densidad mineral ósea en los brazos, aunque las diferencias no fueron significativas entre los grupos de ex-deportistas. Por lo que parece que hay una respuesta esquelética específica dependiendo de la actividad deportiva practicada, afectando de forma diferente a nuestra estructura músculo-esquelética.

Las ex-corredoras también fueron las que menor % graso tenían en la edad adulta, mientras que las sedentarias presentaban los mayores niveles de grasa corporal. Los dos grupos de deportistas presentaron una masa magra mayor que las sedentarias. Las ex-nadadoras presentaron mayor masa magra en los brazos que las ex-corredoras.

ostTambién encontraron una correlación positiva moderada (r=0.49) entre la densidad mineral ósea y la masa magra, mientras que se observó una correlación significativa negativa(r=0.38) entre la masa grasa y la densidad mineral ósea. La musculatura supone un estrés mecánico para los huesos, por lo que mantener un buen nivel de masa magra nos ayudará a cuidar la osteoporosis. Por el contrario, altos niveles de masa grasa inhiben los estímulos osteogénicos.

Los huesos necesitan un de estrés mecánico para generar osteoblastos y fortalecer las estructuras óseo-articulares. El sedentarismo es la droga que nos debilita los huesos por dentro. Evita largos periodos de inactividad, muévete en la oficina tras 2 horas de trabajo, propón hacer actividad física como parte de tu trabajo, sube las escaleras y no cojas el ascensor, camina en vez de coger el coche, salta y corretea como lo hacen los niños.
Además trata de hacer actividades deportivas en las que muevas pesos (pesas y ejercicios funcioanles en el gimnasio, pilates, body-pump, gap) y otras actividades aeróbicas que supongan un estrés mecánico para las piernas (andar, correr, bailar…) y para los brazos (nadar, piraguismo, remo…).
Todo esto nos ayudará a disminuir el riesgo de caídas y fracturas, además de aumentar la densidad mineral ósea. Además está asociado con una menor tasa de morbilidad y mortalidad.

Erreka Gil Rey (Personal Trainer Naturalium)

Andreoli, A., Celi, M., Volpe, S.L., Sorge, R., & Tarantino, U. (2011). Long-term effect of exercise on bone mineral density and body composition in post-menopauseal ex-elite athletes: A retrospectiv study. European Journal of Clinical Nutrition, 104, 1-20.

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