Nutrición y Cáncer. Parte I – Guías internacionales de nutrición para supervivientes de cáncer


Proceso del Cáncer. Conocer al enemigo para derrotarlo

El cáncer es un término genérico que hace referencia  a más de 200 enfermedades que surgen de un crecimiento celular incontrolado debido a mutaciones y alteraciones en el ADN celular que se han podido dar a lo largo de los años, es por eso que la edad media de aparición de cáncer se sitúa entorno a los 66 años (Siegel et al., 2012). Las células son las unidades básicas del organismo, que se agrupan para formar sucesivamente tejidos, órganos y aparatos. Las células crecen y se dividen a través del proceso conocido como ciclo celular. Su comportamiento y sus vidas son controlados por instrucciones genéticas presentes en su núcleo. Estas instrucciones informan a la célula de cómo crecer, reproducirse y morir (apoptosis) (WCRF/AICR, 2007). Cuando un grupo de células del organismo crece fuera de control y forma una masa, se origina un tumor o cáncer. Es el proceso denominado carcinogénesis. No siempre se produce un nódulo o tumor. En el caso de las leucemias, por ejemplo, las células alteradas crecen y alcanzan la médula ósea invadiendo la sangre y llegando a otros órganos (Herrero & Pérez, 2011).

El cáncer presenta unas características propias:

  1. Capacidad de invasión y metástasis: Los tumores benignos crecen y se desarrollan solamente en el sitio donde se producen sin capacidad de invadir y destruir otros órganos. Los tumores malignos o cancerosos se expanden por dos mecanismos principales: invasión (penetración directa en los tejidos circundantes) (Hardman & Stensel, 2009) y metástasis (crecimiento a distancia) (Herrero & Pérez, 2011; Irwin, 2012).
  2. Angiogénesis: Las células cancerosas crean pequeñas redes de basos sanguíneos o capilares que les permiten absorber los nutrientes necesarios del torrente sanguíneo con mayor rapidez y desarrollarse a gran velocidad.
  3. Efecto Warburg: Las células normales paran de producir ácido láctico en presencia de oxígeno (Efecto Pasteur). Las células cancerosas, en cambio, aún en presencia de oxígeno producen ácido láctico de la fermentación de la glucosa a través de la glucolisis anaeróbica al mismo tiempo que oxidan la glucosa. Utilizan 10 veces más glucosa para la fermentación que para la oxidación. Como consecuencia producen un 10% más de energía o ATP que las células normales (Koopenol, Bounds, & Dang, 2011).
  4. Capacidad anti-destructora: Debido a la predominancia del metabolismo anaeróbico de las células, estas desarrollan unos genes específicos resistentes al daño del ADN producido por la acidosis extracelular y continúan desarrollándose mientras las células normales se mueren al no poder vivir en un ambiente ácido.
  5. Consumo de glucosa y acidosis extracelular: Las células cancerosas se alimentan principalmente de glucosa para poder subsistir. Debido a la glucolisis anaeróbica producen gran cantidad de ácido láctico y el espacio extracelular se vuelve ácido.

Epidemiología. ¿Por qué tantos casos y diferencias entre países?

El cáncer es la primera causa de muerte en los países desarrollados y la segunda en los países en desarrollo, por lo tanto, no cabe duda que estamos antes una de las enfermedades más graves a nivel mundial (Siegel, Naishadham, & Jemal, 2012).

En el año 2012 se detectaron 14.1 millones nuevos casos de cáncer y 8.2 millones de muertes por cáncer a nivel mundial (Tabla 1) y había 32.6 millones de personas viviendo con cáncer (< 5 años desde el diagnóstico). De todos estos supervivientes de cáncer, el 48% habitaba en los países menos desarrollados (GLOBOCAN:AICR, 2012).

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Tabla 1. Incidencia, mortalidad y prevalencia estimada a nivel mundial (GLOBOCAN:IACR, 2012

 

 

En las siguientes figuras de un primer vistazo se puede observar que los lugares que mayor incidencia de cáncer presentan son EE.UU y Canada, Australia y Nueva Zelanda y países Europeos, mientras que los países que mayor mortalidad presentan son algunos países Asiáticos como Mongolia, Afganistan, Arabia Saudi y ciertos países del este de Europa (GLOBOCAN:AICR, 2012).

Figura 1. Incidencia y mortalidad por 100.000/hombres a nivel mundial (estandarizada por edad) (GLOBOCAN:IACR, 2012)

Figura 1. Incidencia y mortalidad por 100.000/hombres a nivel mundial (estandarizada por edad) (GLOBOCAN:IACR, 2012)

Al desglosarlo por países y por sexo, podemos observar que Australia/Nueva Zelanda, Norte América, Europa del Oeste, Norte y Sur presentan

Figura 2. Incidencia y mortalidad por 100.000/habitantes por países (estandarizada por edad) (GLOBOCAN:IACR, 2012)

Figura 2. Incidencia y mortalidad por 100.000/habitantes por países (estandarizada por edad) (GLOBOCAN:IACR, 2012)

más de 300 incidencias anuales por 100.000 habitantes en el caso de los hombres y entre 250-300 incidencias por 100.000 habitantes en el caso de las mujeres. Dinamarca, Francia, Australia, Bélgica y Noruega y EE.UU están en el top 6 con más de 318 casos por 100.000 habitantes (hombres y mujeres). La mortalidad por cáncer, en cambio es mayor en Europa central y del Este, Este de Asia y Sudáfrica con más de 150 muertes anuales por 100.000 habitantes en el caso de los hombres y entorno a 100 muertes por 100.000 habitantes en el caso de las mujeres.

Estas grandes diferencias entre países en la incidencia de cáncer, se deben principalmente a los hábitos de vida adoptados durante los años en cada uno de ellos. Ya pudimos comprobar en el anterior post (“Cómo prevenir el cáncer de mama”) el aumento de casos de cáncer en las Asiáticas que emigraban a EE.UU al mismo tiempo que los casos de las Americanas se mantenían constantes incluso descendían algo desde el año 1988 hasta el 1997 (Deapen et al., 2002).

A día de hoy, esto supone  que 1 de cada 2 hombres  y 1 de cada 3 mujeres desarrollarán algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. En España, los números son similares, ya que 1 de cada 3 hombres y 1 de cada 4 mujeres lo padecerán (Siegel et al., 2012).

y lo que nos espera… Según las estimaciones de la Asociación Internacional para la investigación contra el cáncer, en el año 2035 la incidencia de cáncer será de 32 millones de personas, es decir, casi el doble que la de 2012, debido a la tendencia ascendente que se está dando en la mayoría de los países (GLOBOCAN: AICR, 2012).

Causas y factores de riesgo

1/3 de los casos de cáncer podrían prevenirse por medio de hábitos alimentarios adecuados, actividad física regular y manteniendo un peso en rangos saludables (evitar sobrepeso/obesidad). Otro 1/3 de los casos han sido atribuidos al tabaquismo (WCRF/AICR, 2007).

La siguiente tabla ilustra el porcentaje de casos en función del tipo de cáncer que podrían prevenirse por medio de dieta, control del peso y un hábito de actividad física regular. En el caso del cáncer de mama 1 de cada 4 casos podría evitarse y aun es mayor para cánceres de esófago, endometrio, colorrectal y cánceres de boca, faringe y laringe (se podrían evitar más de la mitad). La historia familiar de cáncer tan solo influye en el 5% de los casos.

Tabla 2. Casos de cáncer en la población EE.UU estimados que podrían ser prevenidos por medio de dieta, actividad física y control del peso (Siegel et al., 2014)

Tabla 2. Casos de cáncer en la población EE.UU estimados que podrían ser prevenidos por medio de dieta, actividad física y control del peso (Siegel et al., 2014)

Cabe destacar el rol perjudicial de la OBESIDAD sobre el cáncer. Esta está asociada a un aumento del riesgo tanto de incidencia como de mortalidad (14-20% de las muertes por cáncer)  de numerosos tipos de cáncer (riñón, mama, colon, endometrio, hematológico, esófago, pancreas, hígado, vesícula, ovario…). La obesidad y acumulación excesiva de grasa; 1) alteran el metabolismo hormonal, 2) aumentan la inflamación (citoquinas proinflamatorias) y la resistencia a la insulina, 3) Aumentan los niveles circulatorios de leptina y del factor de crecimiento tipo insulínico -1, 3) inhiben la apoptosis de las células cancerosas,  4) aumentan su ritmo de reproducción. Sin embargo, las tasas de sobrepeso y obesidad aumentan en la mayoría de los países. En EEUU el 69.5% de la población (58.2% en España) presenta sobrepeso u obesidad, por lo que parece difícil que a ese ritmo se pueda frenar la incidencia de cáncer. Además, los diabéticos tienen el doble de recurrencias por cáncer y casi el triple de mortalidad por cáncer (Demark-Wahnefried et al., 2015).

Una estrategia probada y eficaz contra la prevención y el desarrollo del tumor es la RESTRICCIÓN CALÓRICA y los AYUNOS INTERMITENTES ya que suprime la reacción en cadena de la obesidad comentada anteriormente.

Guías internacionales de Nutrición en Supervivientes de Cáncer

 En general la mortalidad por cáncer es un 24-30% menor en adultos con mayor adherencia a las guías de nutrición y la mortalidad por cualquier causa es un 15-43% menor (Demark-Wahnefried et al., 2015).

Esta reducción en la mortalidad por cáncer se debe principalmente a 1) Reducción de la insulina y de factores de crecimiento que aumentan el tamaño del tumor, 2) reducción de grasa corporal y como consecuencia reducción también de toxinas y de marcadores inflamatorios (proteina-C reactiva, cortisol, epinefrina y norepinefrina, citoquinas pro-inflamatorias etc.), 3) Aumento de la actividad del sistema inmunológico y mejora de la acción de las células NK (Natural Killer) que actuan directamente contra las células tumorales, 4) Reducción del nivel de hormonas en sangre (leptina, estrógenos etc.) y de alteraciones hormonales, y 5) Reducción de angiogénesis y de proliferación del tumor.

Las guías internacionales de nutrición para supervivientes de cáncer (Rock et al., 2012) se basan en los siguientes puntos, a los que se ha añadido información relevante obtenida de otros estudios científicos (ver referencias bibliográficas):

  • Mantener un peso saludable (IMC; 18.5-25 kg/m2) o <18% graso H, <25% graso en M. Evitar sobrepeso – obesidad y cambios bruscos en la composición corporal (inflamación, ↑hormonas…)
  • Dieta hipocalórica (sobre todo en cánceres relacionados con sobrepeso-obesidad, como cáncer de mama, endometrio, colon, gástrico, riñón, páncreas, ovario, vesícula…). Ayunos intermitentes
  • Dieta con énfasis en alimentos de origen vegetal y de temporada. Alto contenido de vegetales y verduras, frutas, legumbre, frutos secos-semillas y granos enteros (antioxidantes, fitoquímicos, vitaminas, minerales y fibra). >2.5 porciones de vegetales y frutas al día (5/día mayores beneficios).
  • Evitar grasas trans (patatas fritas, fritos…) y reducir la proporción de grasas saturadas de origen animal. Aumentar la proporción de grasas poliinsaturadas y proporción Omega-3 vs Omega-6 (consumo de aguacate, aceite de canola, frutos secos, soja, pescado azul).
  • Limitar el consumo de carne roja y procesada (asociado a cáncer de colon sobre todo). Si se consume, que sea de calidad, mejor en forma de cocidos, marinada o calderete que a la brasa o al grill a altas temperaturas. Escoge pescado, huevos, aves de corral o legumbre como fuentes de proteínas.
  • Evitar el consumo de granos refinados (harina refinada, galletas bollería), azúcar refinado y todos sus derivados (chucherías, cereales, galletas…) y sal refinada (también aumentan el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares que a su vez facilitan la carcinogénesis). Evitar alimentos con alto índice y carga glucémica (IG) que provocan altas concentraciones de glucosa en la sangre y mucha segregación de insulina (asociado a mayor riesgo de cáncer).
  • Limitar el consumo de alimentos y bebidas con alta densidad calórica (mantequilla, bollería y galletas, coca-cola…).
  • Evitar el consumo de tabaco y alcochol.
  • Hacer actividad física regular y evitar largos periodos de sedentarismo (TV, ordenador). Incluir al menos 150 minutos semanales (30min/día) de AF aeróbica a intensidad moderada (55-70%FCmax o 8-14 RPE) como caminar rápido o por el monte, actividades acuáticas, bici, remo, aerobic, danza. Trata de acumular al menos 10.000 pasos diarios (↓tejido graso, ↑capacidad cardiopulmonar, ↑sistema inmune, ↓insulina, inflamación y hormonas esteroideas, ↓fatiga y ↑calidad de vida). 2-3 días semanales de ejercicios de fuerza (peso corporal y gomas, ejercicios en agua, pesas y máquinas, pilates, flying, circuitos dinámicos tipo paleotraining) 45-60 min/sesión (↑masa y fuerza muscular, ↓caquexia y sarcopenia, ↓IGF o factores de crecimiento, ↑densidad mineral ósea, ↓fatiga y ↑calidad de vida). Incluir también al menos actividades grupales de cuerpo-mente (Yoga, Tai-Chi, Qijong, Chi Kung, meditación) 1 día/semana (↓estrés y ansiedad, ↓fatiga y dolor, ↑estado anímico, calidad de vida y movilidad articular).
  • Hacer pocas ingestas de alimentos diarias (~3 comidas al día) produce menos segregación de insulina y menor inflamación, favoreciendo al sistema inmune y frenando el crecimiento tumoral. En casos de normopeso, sobrepeso-obesidad hacer 3 ingestas diarias y en casos de bajo-peso o tratamientos que dificulten la ingesta hacer 4-5 ingestas diarias si es necesario para aumentar la ingesta calórica.
  • Adoptar un patrón de dieta mediterránea (aceite de oliva, alimentos de origen vegetal con énfasis en verduras y frutas, frutos secos y semillas y pescado) y evitar el patrón de dieta Americana.
  • Modificación en el comportamiento. Actividades sociales, control del estrés y ansiedad.
  • No consumir suplementos alimentarios, a no ser que sea por déficit de nutrientes.
Figura 4. Pirámide alimenticia para la prevención y tratamiento del cáncer (Mosby et al., 2012).

Figura 3. Pirámide alimenticia para la prevención y tratamiento del cáncer (Mosby et al., 2012).

Es importante tener en cuanta que estas guías son generales y no tienen los mismos efectos en todas las personas sanas ni en los supervivientes de cáncer. Al comienzo de este post comentábamos que hay más de 200 tipos de cánceres. Además, tenemos que conocer cual es la gravedad de ese tumor (estadio), en que etapa de la enfermedad se encuentra (preparación previa al tratamiento, bajo tratamiento, fase previa al tratamiento, fase de recuperación post-tratamiento, fase de promoción de salud y prevención de enfermedades, fase paliativa), que tipo de tratamientos ha tenido o está teniendo, efectos secundarios (fatiga, dolor, daño cardiovascular, cambios endocrinos, cambios neurológicos, cambios en la masa corporal, linfedema, cambios gastrointestinales, cambios en la función de los órganos, anemia, pérdida de apetito, cambios en el gusto, depresión, estrés, ansiedad, caquexia, sarcopenia, diarrea, estreñimiento, náuseas y vómitos etc.). Todo esto hace que la dieta tenga que ser más individualizada a cada enfermo. Sin embargo, está científicamente demostrado que los enfermos de cáncer que presentan una mayor adherencia a las guías mencionadas, tienen menor riesgo de mortalidad por cáncer y cualquier otra causa de muerte.

Influencia de los grupos de alimentos en el cáncer

Frutas, verduras y vegetales

Figura 4. Vegetales sin almidón y cáncer de esófago; estudios de cohortes y casos-control (WCRF/AICR, 2007).

Figura 4. Vegetales sin almidón y cáncer de esófago; estudios de cohortes y casos-control (WCRF/AICR, 2007).

Este grupo de alimentos son esenciales para mantener la salud y prevenir cualquier tipo de enfermedad. Aportan vitaminas, minerales y fitoquímicos. Estos últimos son unas substancias que aportan color, sabor y otras propiedades protectoras al alimento y presentan una actividad antioxidante y reparadora del ADN. Cada alimento tiene unos fitoquímicos específicos. Entre los más conocidos están el resveratrol de la uva (de ahí que el vino tenga un efecto protector contra enfermedades cardiovasculares), flavonoides de la soja y las legumbres, los carotenoides, Beta carotenos de los círticos y de la zanahoria, el licopeno del tomate y el melón, las catequinas del té, y las vitaminas C, D y E que son unos potentes protectores contra el cáncer.

Tal y como se puede observar en la figura 4, numerosos estudios sugieren que los vegetales sin almidón (lechuga, pepino, acelga, brócoli…) reducen el riesgo de cáncer de esófago, aunque también son beneficiosos para cánceres de boca, faringe, laringe, estómago, colorectal, ovario…

Los vegetales con sulfuro de alilo (ajo, cebolla, puerros…) ejercen un papel preventivo fundamental contra el cáncer de estómago y el colorrectal (WCRF/AICR, 2007) y pueden llegar a reducir en un 29% el tamaño del tumor (Mosby et al., 2012).

El consumo de fruta también se ha relacionado con un menor riesgo de cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, pulmón, estómago, páncreas, hígado y colorrectal (Mosby et al., 2012).

Los principales mecanismo protectores de este grupo de alimentos contra el cáncer son; 1) ALTO CONTENIDO EN FIBRA que disminuye el transito intestinal y la formación de carcinógenos, 2) HIPOCALÓRICAS, por lo que son esenciales para cánceres relacionados con sobrepeso y obesidad (mama, endometrio, colon, ovario etc.), 3) ACTIVIDAD ANTIOXIDANTE contra las especies reactivas de oxígeno (ROS) frenando el daño del ADN y la mutagénesis, 4) EFECTOS PROTECTORES ESPECÍFICOS DE LOS FITOQUÍMICOS, 5) REDUCCIÓN DE LA INFLAMACIÓN y 6) AUMENTO DEL SISTEMA INMUNE y REDUCCIÓN DE LA PROLIFERACIÓN de las células tumorales.

Hidratos de carbono complejos y granos enteros en vez de refinados

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Figura 5. Fibra dietética y cáncer colorrectal (WCRF/AICR, 2007).

Los hidratos de carbono complejos y cereales integrales reducen el riesgo de padecer cáncer, principalmente debido al alto contenido en FIBRA y tiene una estrecha relación con el cáncer colorrecatal como se observa en la Figura 5 (los cuadraditos a la izquierda del 1 indican reducción en el riesgo de cáncer colorrectal). Por lo tanto será importante sustituir el pan, arroz, pasta y cereales refinados y blancos por integrales, o al menos una combinación de ambas (Kushi et al., 2012). Por el contrario, un alto consumo de cereales refinados y azúcar (bollería, pastas, coca-cola, sal, harina y azúcar refinado, patatas fritas…) que presentan un alto índice glucémico (la glucosa va rápidamente a la sangre generando picos de insulina), está relacionado con la diabetes, síndrome metabólico, obesidad y cáncer.

La legumbre (soja, alubias…) y las bayas-semillas aportan fibra, antioxidantes, proteína vegetal alcalina e isoflavonas (soja) que reducen el riesgo de padecer cáncer. En especial, la suplementación con semillas de lino a dado muy buenos resultados debido a una menor proliferación del tumor (Demark-Wahnefried et al., 2015).

Los principales mecanismos protectores de este grupo de alimentos contra el cáncer son; 1) ALTO CONTENIDO EN FIBRA que reduce el tránsito intestinal, 2) PRODUCEN ÁCIDOS GRASOS PROTECTORES, 3) BAJO ÍNDICE Y CARGA GLUCÉMICA Y BAJO EFECTO HORMONAL, 4) ANTIOXIDANTES que actúan contra ROS reparando el ADN, y 5) UNIÓN A ÁCIDOS BILIARES.

Grasas poliinsaturadas Omega-3 vs Grasas Trans y saturadas

Se ha observado una relación en forma de “U” entre el consumo de grasas y la mortalidad por cáncer de mama y de pulmón (Rock et al., 2012), por lo que tanto una dieta muy baja en grasas como una dieta muy alta en grasas parecen ser muy perjudiciales.

Dentro de este macronutriente, un alto consumo de grasas saturadas (grasa de procedencia animal) se ha relacionado con una menor supervivencia en SC de próstata debido a la creación de ácidos biliares, producción de colesterol y aterosclerosis y al aumento de la inflamación y el nivel hormonal. Por el contrario un alto consumo de grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) demostró aumentar la supervivencia (Rock et al., 2012).

Además, las grasas poliinsaturadas Omega-3 (semillas de lino, aguacate, frutos secos, aceite de canola, pescado azul, crustáceos, algas…) presentan efectos inhibitorios contra el crecimiento del tumor, reducen la inflamación y la angiogénesis (Demark-Wahnefried et al., 2015), mejoran la caquexia, reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, efectos adversos del tratamiento y mejoran la calidad de vida del enfermo de cáncer (Rock et al., 2012).

Carnes rojas y procesadas

Una alta ingesta de carnes rojas (cerdo, ternera, cordero…) y procesadas (bacon, salchichas, hamburguesas…) (10 porciones semanales) pre y post diagnóstico aumenta en un 79% el riesgo de mortalidad por cáncer colorrectal y en mayor medida el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, tal y como lo demuestran McCullough et al. (2013) en la siguiente tabla (Tabla 4). El riesgo aún es mayor en personas con historia familiar de cáncer colorrectal, en personas obesas y en hombres.

Tabla 4. Asociación entre la ingesta de carne roja y procesada al comienzo del estudio (Prediagnóstico, 1992) y la mortalidad en 2315 SCR (McCullough et al., 2013).

Tabla 3. Asociación entre la ingesta de carne roja y procesada al comienzo del estudio (Prediagnóstico, 1992) y la mortalidad en 2315 SCR (McCullough et al., 2013).

Las altas temperaturas al cocinar la carne a la parrilla, a la sarten o al horno (>160º) crean unos compuestos carcinógenos llamados “Aminas heterocíclicas” que dañan directamente al ADN. El nitrato sódico utilizado para la conserva y el color de la carne, la grasa saturada (colesterol) y el hierro hemo también parecen ser causantes del daño oxidativo, mutagénesis y carcinogénesis y de una mayor inflamación que conllevan a un aumento del riesgo de mortalidad.

Alcohol, tabaco y suplementos alimentarios

El alcohol ha sido clasificado como carcinógeno por la Asociación internacional de investigación contra el cáncer, además de influir en el rendimiento mental y físico de la persona (Davis & Milner, 2010). Aumenta el riesgo de cáncer de boca, faringe, laringe, estómago, esófago, colorrectal, hígado y cáncer de mama entre otros (Mosby et al., 2012). EL ALCOHOL ES EL MAYOR FACTOR ALIMENTARIO DE AUMENTO DEL RIESGO DE CÁNCER. Las personas con un alto consumo de alcohol tienen un 60% mayor riesgo de morir por cáncer colorrectal. Este aumento en el riesgo de la mayoría de los cánceres se debe principalmente a; 1) Aumento del NIVELHORMONAL (estrógenos que aumentan el riesgo de cáncer de mama), 2) INFLAMACIÓN CRÓNICA del esófago, 3) DAÑO AL ADN por compuestos como el achetaldeido, y 4) aparición de ESPECIES REACTIVAS DE OXÍGENO que dañan directamente al ADN.

Además, combinado con el tabaco el riesgo aún es mucho mayor (Kushi et al., 2012). Por lo tanto se recomienda no sobrepasar de 2 bebidas suaves (vino, cerveza, sidra) al día para hombres y 1 para mujeres. El tabaco está estrechamente ligado al riesgo de cáncer de pulmón, aumentando en 30 veces su riesgo de aparición.

También se ha observado que el uso de suplementos NO mejora la supervivencia de la enfermedad, es más, podría ser perjudicial, por lo que solamente se recomienda en caso de déficit o de malnutrición, en los que no se puedan obtener los nutrientes por medio de los alimentos na

Dietas cetogénicas (bajas en CHO e índice glucémico. Eliminar el azúcar)

La principal fuente de energía de las células cancerosas es la glucosa. De hecho, utilizan el doble de glucosa que las células normales, predominantemente por la vía anaeróbica, produciendo mucho ácido láctico y como consecuencia, acidosis extracelular.

Imagen3El cáncer es la enfermedad de la civilización. Raramente ocurría en las sociedades de cazadores recolectores. Estos se alimentaban a base de plantas, raíces, semillas, frutos secos, frutos del bosque, carne y pescado y fuentes de carbohidratos (CHO) con bajo índice glucémico en forma de vegetales. Entorno a un 40-50% de su ingesta calórica procedía de las GRASAS (insaturadas generalmente), el 20-40% en forma de CHO y el 20-30% en forma de proteínas (Klement & Kammer, 2011). Sin embargo, la Asociación Americana del Corazón (AHA) sugiere que la fuente principal sean los CHO pero de bajo índice glucémico y en forma de frutas, verduras y vegetales (45-65%), un 10-35% de proteínas (0.8g/kg al día) y reducir la ingesta de grasas al 25-35%.

Un alto consumo de CHO simples con alto IG (bollería, azúcar refinado, cereales y galletas comerciales, chucherías…) provoca una HIPERINSULINEMIA y un aumento en factores de crecimiento, que a su vez conlleva  a una inflamación crónica y esto puede derivar en DIABETES, al mismo tiempo que aumenta la proliferación celular, angiogénesis y la carcinogénesis inhibiendo la apoptosis o muerte celular de las células cancerosas (Rock et al., 2012). Además, esta resistencia a la insulina hace que el cuerpo utilice las grasas y proteínas como fuente de energía por lo que el cuerpo se va debilitando y perdiendo masa muscular, derivando en una CAQUEXIA que es responsable del 20% de las muertes de cáncer.

Una estrategia eficaz es disminuir los niveles de insulina, ya que una reducción del 25% conlleva a un aumento del 5% en la superviviencia (Rock et al., 2012). Eso se puede conseguir por medio de una restricción de CHO de alto IG, de dietas paleolíticas y de ayunos intermitentes. Esto produce una reducción del tumor como consecuencia de la reducción de marcadores inflamatorios y de un aumento a la sensibilidad a la insulina.

Dieta Mediterránea

La dieta mediterránea (DM) se caracteriza por la ingesta diaria de aceite de oliva, abundantes alimentos de origen vegetal como las frutas, verdura y vegetales, frutos secos y semillas, cereales y legumbres,  consumo de pescado especialmente en los lugares cercanos a la costa, moderado o bajo consumo de lácteos (queso y yogurt sobre todo), moderado consumo de alcohol generalmente en forma de vino y un menos frecuente consumo de carne y sus derivados.

Un estudio (EPIC-Spain) analizó los efectos a largo plazo de una mayor adherencia a la DM y el resultado fue nada más y nada menos que una reducción de un 21% en cualquier causa de muerte, aumento de la esperanza de vida, una reducción del 34% en el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, reducción de la diabetes, algunos cánceres (reducción del 8%), síndrome metabólico y enfermedades neurodegenerativas (Buckland et al., 2011) (Tabla 4). Respecto al cáncer, se ha observado una mayor reducción en cánceres de órganos digestivos (esófago, estómago, colorrectal, pancreático…).

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De los alimentos de la dieta mediterranea, un alto consumo de aceite de oliva (>24g/día) parece ser el responsable de la reducción del riesgo de muerte en un 15%.

Dieta Alcalina

Como se ha comentado al comienzo de este post, las células cancerosas se caracterizan por hacer el efecto “warburg”, es decir, producen ácido láctico de la fermentación de la glucosa aun en presencia de oxígeno. Oxidan (x1) y fermentan (x10) glucosa al mismo tiempo y esto hace que la producción de ATP o energía sea un 10% mayor que la de una célula normal.

Esta alta producción de ácido láctico crea una acidosis extracelular que imposibilita seguir con vida a las células normales, mientras que las cancerosas producen unas adaptaciones genéticas que les permite sobrevivir en ese ambientes hostil.

Las dietas ácidas (azucar, bollería, lácteos, carnes, cafeína, alcohol, tabaco, medicinas…) y ricas en proteína animal aumentan el cortisol (hormona catabolica o destructora), la inflamación, hormonas de crecimiento y leptina y esto debilita al sistema inmunológico y aumenta la carcinogénesis (Robey et al., 2012).

Además, altos niveles de cortisol inhiben la secreción de insulina, por lo que el páncreas aun segrega más insulina compensatoria y esto con el tiempo provoca una resistencia a la insulina y diabetes, aumentando de nuevo la carcinogénesis (Robey et al., 2012).

Ya lo decía Hipócrates hacia el año 430 A.C., “Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”

Referencias Bibliográficas

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