Camina y deja tu huella. Medición individualizada de la actividad física con acelerómetros ¿Hacemos lo suficiente?


El mundo se muere por Inactividad Física

Los datos de la Organización Mundial de la Salud indican que los 5 principales factores de riesgo de mortalidad mundial son: 1) Una elevada tensión arterial, 2) Tabaco, 3) Altos niveles de glucosa, 4) Inactividad Física y 5) Sobrepeso-Obesidad. Estos factores son los responsables de aumentar el riesgo de padecer enfermedades crónicas como cáncer o enfermedades cardiovasculares. Es más, un aumento en los niveles de actividad física de la población conllevaría a reducir la tensión arterial, los niveles de glucosa e insulina y un claro descenso de grasa corporal, especialmente de la visceral o abdominal y su inflamación crónica asociada. Queda claro por lo tanto que MEDIR LA ACTIVIDAD FÍSICA es una necesidad real.

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Generalmente los estudios longitudinales que tratan de observar los efectos de la actividad física en la mortalidad de una población han utilizado cuestionarios de actividad para cuantificar la dosis de actividad física que hace una persona durante una semana. En estos cuestionarios (ej. International Physical Activity Questionaire, IPAQ) la persona tiene que indicar el número de días a la semana y el tiempo diario que trascurre caminando, en actividades moderadas (limpiar ventanas, barrer, andar en bici, tenis dobles…) en actividades vigorosas(correr, aerobic, andar en bici rápido, mover pesos pesados, cortar leña…) y el tiempo dedicado a estar sentado durante el trabajo, en desplazamientos, en el trabajo del hogar y cuidado de la familia, así como durante el tiempo de ocio/recreación. Sin embargo, estos cuestionarios dependen en gran parte de la interpretación de la propia persona de la intensidad del ejercicio y de la estimación de la duración de dichas actividades. Estudios que han comparado la actividad física indicada en cuestionarios con la medida objetivamente mediante monitores de actividad demuestran que la gente tiende a SOBRESTIMAR la actividad física.

Guías de actividad Física ¿Qué es una intensidad suave, moderada y vigorosa?

h_research_lewton-plos-one-treadmill-participant1La clasificación de la intensidad de estas actividades que indican las guías se basa en el aumento en el consumo de oxígeno (VO2) sobre los valores de reposo (3.5ml/kg/min de VO2 = 1 MET o equivalente metabólico = 1kcal/kg/h) o en la determinación del gasto energético que supone dicha actividad  (ver Compendium of Physical Activities). Una vez calculado el gasto energético que suponen las actividades cotidianas, se clasifican en 3 rangos de intensidades. Aquellas con un bajo gasto energético o intensidades suaves (<3 METs, es decir, un gasto energético 3 veces mayor que estar sentado tranquilamente), intensidades moderadas (3-6METs), e intensidades vigorosas (>6 METs). Sin embargo, esta clasificación es genérica y no tiene en cuenta la variación en el gasto energético en reposo entre individuos, ni la capacidad cardiopulmonar de cada persona (ver table 2). Pongamos un ejemplo: Caminar a 4km/h corresponde a un gasto energético de ∼3 METs. ¿Es esto una intensidad moderada? Depende para quién. En un estudio previo (Gil-Rey et al, 2014) observamos que en enfermos de cáncer con una baja capacidad cardiopulmonar (5.3 ± 1.3 METs) aquellas actividades por encima de 2.5METs les suponían esfuerzos moderados (por encima de su primer umbral ventilatorio). Es más, pocos de ellos podrían ejercitarse en actividades “vigorosas”, debido a que su máxima capacidad cardiopulmonar estaba por debajo de ese punto de corte de 6 METs. Por el contrario, de los resultados preliminares de un estudio que estamos realizando en el Centro de Estudios e Investigación en Medicina del Deporte (CEIMD) de Pamlona midiendo los niveles objetivos de actividad física de mujeres post-menopáusicas sabemos que todas ellas caminando a 4km/h (3 METs) no tienen un estímulo moderado, sino suave (por debajo de su primer umbral de lactato).

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El “Position Stand” o el documento de consenso publicado por un grupo de expertos del Colegio Americano de Medicina Deportiva en el 2011 recomienda hacer un mínimo de 150min/semana en actividades moderadas/vigorosas con una muy alta evidencia científica, es decir, que como se muestra en la siguiente gráfica, pasar más tiempo en actividades moderadas y/o vigorosas reduce el riesgo de mortalidad por cualquier causa (Wen et al.,2011). Aquellas personas que aseguraban hacer 90 minutos semanales en actividades moderadas y/o vigorosas en su tiempo de ocio reducían en un 14% el riesgo de mortalidad y cada aumento de 15min/diarios hasta un máximo de 100min/día a intensidades mod/vig se acompañaba de una reducción de un 4% en el riesgo de mortalidad. 

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Con el objetivo de unificar criterios, el ACSM (Garber et al., 2011) establece una clasificación de la intensidad del ejercicio donde un estímulo a intensidad moderada se define como aquel que eleva las pulsaciones entre un 64-76% de la FCmax, cuando la persona percibe el esfuerzo entre “ligero-algo duro” o actividades con un consumo de oxígeno de 3-6 METs (4-6 METs para adultos entre 40-64 años) (Table 5).

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La monitorización a través de la frecuencia cardíaca para controlar la intensidad del ejercicio en actividades a ritmo contante o en periodos no muy prolongados es un excelente indicador del gasto energético. Sin embargo a la hora de conocer el gasto energético diario de una persona y la distribución de su actividad física en diferentes categorías o zonas de intensidad (actividades sedentarias, estar de pie, caminar a intensidades suaves, actividades moderadas y vigorosas) presenta varias limitaciones. La FC es sensible al estado de fatiga, horas de sueño, hidratación, temperatura, estado emocional y a determinadas substancias como la cafeína. Además, no es un buen predictor del gasto energético en actividades a baja intensidad ni a esfuerzos intermitentes de alta intensidad. Por ello, el uso conjunto con acelerómetros parece ser prometedor para conocer la actividad desde un enfoque global. Por un lado dispondríamos del esfuerzo físico-mecánico (aceleraciones) en relación al movimiento y por otro lado del efecto a nivel cardiovascular de estos estímulos físicos.

Acelerómetros. Desde los primeros pasos hasta la actualidad

La aceleración es el cambio en la velocidad respecto al tiempo y se mide en unidades de gravedad (g; 1g = 9.8m/s2 o aceleración por la gravedad). Cuando la aceleración es 0 indica que no hay un cambio en la velocidad. Debido a que la aceleración es proporcional a la fuerza externa  implicada, es preferible medir la actividad física mediante aceleraciones que a través de la velocidad (Chen & Bassett, 2005).

accLos primeros diseños de monitores de actividad eran unos relojes de muñeca que contaban los movimientos. Estos dispositivos incluyen al menos un sensor de movimiento que tiene un interruptor de mercurio que genera una señal cuando el mercurio cambia en respuesta al movimiento. Estos aparatos también incluyen un microprocesador que recibe las señales analíticas y las convierte en digitales tras pasar un proceso de filtrado para reducir las señales a altas frecuencias que no se deben al movimiento humano. En sus inicios, estos monitores de actividad se utilizaban para observar los ciclos de actividad-descanso, así como las interrupciones en el sueño en operaciones militares, trabajos por turnos y trastornos de hiperactividad y trastornos motores en niños, así como los efectos de varios medicamentos hipnóticos, ansiolíticos y antidepresivos.

ssLa mayoría de monitores de actividad utilizan uno o varios acelerómetros piezoeléctricos. El sensor de aceleración piezoeléctrica consiste en un elemento piezoeléctrico y una masa seísmica. Cuando el sensor siente una aceleración, la masa seísmica hace que el elemento piezoeléctrico sufra una deformación (inclinación, tensión o compresión). Estos cambios producen un cambio en la carga eléctrica que genera una señal de voltaje proporcional a la aceleración aplicada en uno o tres ejes (vertical, antero-posterior y medio-lateral). Los acelerómetros también incluyen un inclinómetro y un magnetómetro que detactan las angulaciones y posiciones respecto a la gravedad para aportar información acerca de la posición de la persona y parámetros relacionados con la biomecánica del movimiento, lo cual permite por ejemplo, medir con exactitud la técnica de carrera en atletas y detectar patrones averrantes o comportamientos inusuales (Chen & Basset, 2005).

daLos acelerómetros registran las aceleraciones en una frecuencia de muestreo determinada. Generalmente la mayoría de actividades cotidianas se sitúan en frecuencias de movimientos bajas como se puede observar en la figura de la izquierda (el 99% de la señal se produce en frecuencias< 5Hz) (Redmon & Hegge, 1985). Sin embargo determinados movimientos de los brazos pueden producir frecuencias de hasta 25Hz. Una vez registrada la señal en crudo, esta pasa por un proceso de filtrado (“pass-band filtering”) con el objetivo de atenuar las señales de frecuencias que se encuentran fuera de los límites marcados (“artifacts”) (ej. proximidad a fuentes de vibración externa como automóviles, autobus, corta-cesped, ruidos electromagnéticos como fuentes de altas frecuencias >60Hz, o el envejecimiento de las piezas y cambios en los sensores del acelerómetro debido a la temperatura como fuentes de bajas frecuencias <0.1Hz…). Los límites del filtrado del “band pass” también están determinados por el tipo de movimiento que el acelerómetro trata de capturar, generalmente en un rango de 0.1-10g (hasta 10 veces la aceleración de la gravedad).

dwqEn la figura de la izquierda (Figure 5) se pueden observar las aceleraciones producidas (acelerómetro de muñeca) al agitar la muñeca intencionadamente seguido de agarrar un corta-cesped. Tras pasar un filtrado para reducir la frecuencia de muestreo a 4.5Hz se observa una atenuación en la señal que posteriormente resume las dos actividades en dos frecuencias de muestreo. Esto significa que la mayor parte de esas aceleraciones se producen en una frecuencia de muestreo de 4Hz y otra gran parte a 5.5Hz.

Por lo tanto, los acelerómetros nos permiten ver y analizar la propia señal en crudo en relación a las aceleraciones y por otro lado, cuantificar o integrar esta señal mediante algoritmos que básicamente suman el tiempo transcurrido en aceleraciones que se sitúan por encima de un determinado umbral (área bajo la curva) (entre 0.05 y 0.1 g) en un periodo de tiempo determinado (EPOCH) para darle un valor numérico. A esta unidad de medida se le llama COUNT. En el caso de los niños que tienden a hacer actividades intermitentes con muchos cambios de intensidad, seleccionar un EPOCH más corto (5-15seg) proporciona una mayor resolución, mientras que en personas adultas generalmente se seleccionan EPOCHs de 1min para la interpretación de la actividad física diaria, debido a la menor variabilidad en la intensidad de las actividades.

wqereEl lugar de colocación del acelerómetro va a ser determinante de cara a interpretar la actividad realizada. A pesar de que en personas adultas el principal lugar de registro es la cintura (sobre la cresta ilíaca de la cadera derecha en linea media axilar), está demostrado que poner múltiples acelerómetros a una persona (muñeca, cintura y tobillo) estima de forma mucho más precisa el gasto energético total diario (3 unidades de acelerómetros y la masa corporal explican hasta un 92% de la variación en el gasto energético diario, con un error estándar de estimación de 0.85 kcal/min o un 11.4% del gasto energético total) (Melanson & Freedson, 1995).

Clasificación de la intensidad de las actividades

sUna vez procesadas las señales de las aceleraciones originadas por el movimiento y convertidas a unidades cuantificables como son los COUNTS, se establecen unos umbrales o puntos de corte para clasificar la actividad en tiempo transcurrido en actividades sedentarias, ligeras, moderadas y vigorosas. Así podremos determinar si la dosis de actividad física realizada es suficiente para poder reducir el riesgo de mortalidad. Freedson fue uno de los pioneros en hacer una clasificación de la intensidad de las actividades con acelerómetros. Freedson, Melanson y Sirard (1998) testaron a 50 adultos jóvenes en un tapiz rodante caminando y corriendo a 3 velocidades concretas (4.8, 6.4 y 9.7km/h) midiendo el consumo de oxígeno y las aceleraciones que causaban cada una de estas intensidades para finalmente determinar los counts/min generados a una velocidad equivalente a 3 y 6 METs, es decir, el criterio general para definir una intensidad moderada. Otro de sus objetivos fue estimar el gasto energético en función de los counts/min. La relación entre los counts/min y los METs o el consumo de oxígeno era lineal (r=0.88) con un aumento de la variabilidad a intensidades >7 METs, es decir, que corriendo a 9.7km/h los participantes diferían más en los counts/min generados que a velocidades inferiores. A partir de este estudio de Freedson se han realizado otros muchos estudios en niños, adultos y personas mayores sobre todo con acelerómetros uniaxilaes para establecer umbrales o puntos de corte en base a los counts/min generados en actividades de caminar-correr y/o en actividades de la vida cotidiana que suponen un consumo de oxígeno de 3 y 6 METs (ver table 1 de Matthew, 2005). Sin embargo, esta clasificación de la intensidad no tiene en cuenta la capacidad cardiespiratoria de las personas, por lo que una actividad de 3 METs (equivalente a caminar a 4km/h) que está produciendo 2690 counst/min en acelerómetros triaxiales (Sasaki, Jonh, & Freedson, 2011) puede que no sea suficiente estímulo a nivel cardiovascular o metabólico para considerarlo como un esfuerzo “moderado” para ciertas personas.

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Individualización de los cut-points o umbrales para definir la intensidad en acelerometría

fsPor esa misma razón, citaremos dos estudios que han tratado de individualizar los “cut-points” para conocer con mayor precisión la distribución de la actividad física en diferentes zonas de intensidad. El primero de ellos con una muestra de 82 personas mayores (70-89 años) inactivos con fragilidad consistía en realizar un test de caminar durante 400m manteniendo la intensidad a una percepción del esfuerzo “ligera” o “algo duro”y reduciendo la velocidad si su percepción era de “duro” o “muy duro”. Al final de los 400m, el promedio de counts/min eliminando el primer y el último minuto de la prueba fue considerado como su THRESind o umbral individual. Este umbral fue de 1489 ± 726 counts/min con un rango de 149-3133 counts/min (Pruitt et al., 2008). El segundo estudio con una muestra de 73 voluntarios universitarios sometidos a una prueba de caminar y correr en un tapiz rodante, midieron los counts/min generados al 40 y el 60% de la FCres que se considera como un esfuerzo relativo moderado. Observaron que en función de la capacidad cardiorespiratoria de los participantes los counts/min variaban entre 1455-7520 counts/min al 40%FCres y entre 3459-10006 counst/min al 60% de la FCres y lógicamente aquellos con una capacidad cardiopulmonar mayor (>10 METs) eran los que generaban más counts/min en sus umbrales, debido a que iban a mayor velocidad. Los autores resaltan la importancia de ajustar los cut-points de acelerometría en función de la capacidad cardiorespiratoria, ya que el VO2max explica entre un 26-32% de la variación en los counts generados al 40-60%FCres, mientras que la edad o el IMC tan solo representan un 1% de la variación en los counts (Ozemek et al., 2013).

Para ver la importancia del uso de unos cut-points adecuados a la población de estudio para medir los niveles objetivos de actividad física, Evenson et al. (2012) mostraron que el tiempo trascurrido en actividades moderadas y vigorosas (MVPA) oscilaba desde 9.2min/día (cut points de 2000 counts/min para considerar intensidad moderada) hasta 59min/día al reducir el cut-point de MVPA a 500 counst/min en personas mayores >60 años. Por lo tanto, la utilización de unos cut-points fijos puede conllevar a una sobreestimación o una subestimación importante de los niveles de actividad física de una persona y considerarla como “activa” o “inactiva” equivocadamente.

curva-lactato-con-imagne-caminandoPor esa misma razón decidimos diseñar un estudio de investigación que individualizara los cut-points en función de los umbrales de lactato que son los “gold-standards” para determinar los esfuerzos metabólicos relativos de una persona. El primer umbral de lactato (LT) donde se rompe la linealidad en la concentración de lactato en sangre y comienza a aumentar de forma esponencial (ver imagen de la derecha) representa el mínimo estímulo necesario para producir unas mejoras a nivel cardiopulmonar y se puede considerar como el punto de corte entre intensidades suaves y moderadas, donde el organismo comienza a utilizar en mayor medida la glucosa por vía anaeróbica para satisfacer las mayores demandas energéticas (Londeree, 1997, Weltman, 1989). La velocidad más alta en la que la concentración de lactato se mantiene estable al caminar-correr de forma continua se le llama MLSS (máximo estado estable de lactato), comúnmente conocido como “umbral anaeróbico”. Para ello hay que realizar una serie de pruebas a velocidad constante y determinar cuál es la mayor velocidad a partir de la cual se rompe esa estabilidad, considerándolo como un esfuerzo vigoroso o de alta intensidad (Billat et al., 2004).

Estudio CEIMD: El uso de umbrales de lactato para individualizar la intensidad del ejercicio y medir de forma objetiva los niveles de actividad física en mujeres post-menopáusicas

Objetivos

  1. Comparar los cut-points estándares de acelerómetros triaxiales  medidos a intensidades absolutas (3-6 METs) con los cut-points individualizados mediante umbrales metabólicos (LT y MLSS)
  2. Conocer los niveles objetivos de actividad física de mujeres post-menopáusicas

Diseño del Estudio

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Estos resultados preliminares incluyen a 30 mujeres post-menopáusicas (62.6 ± 5 años, 26.8 ± 4.2 kg/m2 de IMC) que realizaron un test de caminar-correr discontinuo y progresivo para determinar la velocidad el primer umbral de lactato que indica un paso de esfuerzos suaves a moderados. Durante el test se registró la frecuencia cardíaca (Polar V800), el esfuerzo a nivel metabólico mediante tomas de lactato (Lactate Pro2), las aceleraciones o el esfuerzo físico-mecánico con un acelerómetro triaxial (Actigraph wGT3X-BT) y la percepción del esfuerzo de cada partipante (RPE 1-10). Una vez terminado el test, las participantes recibieron un acelerómetro junto a un diario para registar la actividad física realizada durante 7 días. Posteriormente se realizaron unos test de fuerza (Handgrip o fuerza de la empuñadura, Prensa de piernas y Press Banca) y varios test de caminar a velocidad constante con el objetivo de determinar la mayor velocidad a la que cada mujer era capaz de mantener el lactato en estado estable. Los niveles de intensidad de actividad física se categorizaron en función de los counts de actividad que reflejaba el acelerómetro a la velocidad de sus umbrales metabólicos (LT o umbral de lactato y MLSS o máximo estado estable de lactato): 1) actividades sedentarias (<200 counst/min), 2) Intensidad suave (200-counst/min al LT) que se dividió en dos subzonas; low-light y high-light, 3) Intensidad moderada (counts/min entre LT y MLSS) y 4) Intensidades vigorosas (counts/min >MLSS). A la hora de medir la actividad física se utilizaron estos puntos de corte individualizados y se compararon con los puntos de corte absolutos citados previamente, basados en actividades que provocan un aumento en el consumo de oxígeno entre 3 y 6 METs, que equivale a 2689-6166 counst/min. Las participantes se dividieron en dos grupos en función de su capacidad aeróbica; Low-Fit (MLSS < 6.6km/h) y High-Fit (MLSS >6.6km/h).

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Al finalizar el estudio cada participante recibió un informe y un programa de ejercicio físico individualizado con el objetivo de mejorar la salud cardiovascular y ósea en función de sus características (historia clínica, capacidad aeróbica, niveles de fuerza y perfil de actividad física semanal). Además, con el fín de acercar la investigación a la práctica, las participantes realizaron un “entrenamiento tipo” dirigido a producir unos impactos de alta intensidad que favorezcan la generación ósea al mismo tiempo que genera intensidades cardiorespiratorias y metabólicas moderadas.

Resultados

La figura 1 muestra una visión global de la distribución de la actividad de las participantes del estudio donde la mayor parte del día la trascurren durmiendo y en actividades sedentarias seguido de actividades suaves. En relación a las actividades moderadas y/o vigorosas que son las que mayores beneficios cardiorespiratorios y óseos nos van a aportar, corresponden a un 2% del tiempo total. Pero, ¿es esto suficiente?

Figure 1. Activity overview of study participants (n=30)

Para dar respuesta a esa pregunta, continuamos desglosando esta gráfica circular por grupos respecto a la capacidad aeróbica. ¿Son las de mayor capacidad aeróbica más activas que las que están en menor forma?

Para ello, como hemos explicado antes se ha medido la actividad física de dos maneras diferentes. La primera de ellas marcando unos puntos de corte absolutos para todas (standard thresholds de la Tabla 1). A nivel absoluto podemos decir con certeza que las de mayor capacidad aeróbica son más activas. Por un lado acumularon más pasos diarios (12944 vs 9943) y por otro lado transcurrieron 25 min más en intensidades moderadas. Comparando los dos grupos con otras poblaciones de mujeres adultas a nivel internacional, parece que las mujeres de este estudio son más activas y superan ese mínimo de 10.000 pasos diarios necesarios para obtener beneficios cardiovasculares (las del grupo de menor capacidad aeróbica están en el límite). Además, casi todas las mujeres del grupo High-Fit (86.7%)  y un 66.7% de las del grupo Low-Fit cumplen con el mínimo que marcan las guías de 150min/sem en actividades moderadas y/o vigorosas en periodos continuos de al menos 10min.

Sin embargo, la crítica inicial a utilizar unos mismos puntos de intensidad de la actividad física para todas nos ha llevado a individualizar los puntos de corte en función del esfuerzo relativo (umbrales de lactato) de cada una de ellas para definir de forma precisa lo que es una actividad suave, moderada y vigorosa. Por lo tanto, al hacer esta segunda lectura, la cual creemos que es más precisa de cara a conocer el esfuerzo real que están teniendo a nivel cardiovascular y metabólico nos encontramos con resultados diferentes. En primer lugar, el tiempo trascurrido en actividades moderadas se redujo a la mitad en comparación a los umbrales absolutos. Es decir, al fijar los puntos de corte comúnmente utilizados (2689-6166 counts/min o 3-6 METs) para definir una intensidad moderada, estamos sobreestimando el tiempo en actividades moderadas y/o vigorosas. El primer umbral de lactato o LT que refleja el paso de intensidades suaves a moderadas de las mujeres de este estudio corresponde a ∼3.4-3.7 METs (4.8-5km/h) por lo que el cut-point o umbral de acelerometría también es superior (3372±474 cpm en Low-Fit y 4156±552 cpm en High-Fit). Además, el grupo High-Fit tiene los umbrales a una velocidad y nivel de aceleraciones (counts/min) significativamente mayor que el grupo Low-Fit (ver figura 2).

Figure 2. Box plot of individual-Metabolic activity counts/min calculated at LT and MLSS (dashed lines represent Freedson´s VM3 Moderate intensity zone lower and upper limits).

En consecuencia, al individualizar la intensidad de las actividades respecto al esfuerzo relativo o los umbrales de lactato, vemos que no hay diferencias entre grupos en el tiempo que transcurren en actividades moderadas y/o vigorosas (entorno a 30-35min/día en MVPA). Por lo tanto, el porcentaje de participantes que cumple con ese mínimo estímulo de 150min/sem MVPA descendió (40% en el grupo High-Fit y 33.3% en el grupo Low-Fit).

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Conclusión

Este estudio muestra una falta de concordancia entre los puntos de corte estándares (absolutos) utilizados en acelerometría para definir la intensidad de las actividades y los puntos de corte relativos o individualizados respecto a los umbrales de lactato y como consecuencia puede llevarnos a malinterpretar los niveles de actividad física de las personas.

Los puntos de corte actuales sobreestiman el tiempo trascurrido en actividades moderadas y el porcentaje de mujeres post-menopáusicas que cumplen con las guías de actividad física internacionales, es decir, la población adulta en general es menos activa de lo que creíamos.

A pesar de que en términos absolutos las mujeres con mayor capacidad aeróbica son más activas y realizan las actividades diarias a una mayor intensidad absoluta, realmente tienen un estímulo metabólico similar a las de menor capacidad aeróbica (30min al día en actividades moderadas y/o vigorosas).

En definitiva, ¿Hace falta 150min/sem en esfuerzos a intensidades moderadas y/o vigorosas? En primer lugar, las guías se han basado en la asociación entre el tiempo y la intensidad de las actividades marcadas en cuestionarios y la morbilidad-mortalidad tras realizar un seguimiento a largo plazo. En segundo lugar, hemos comprobado que la actividad física medida con los puntos de corte actuales utilizados en acelerometría para clasificar la intensidad de las actividades (en términos absolutos 3-6 METs) sobreestima el tiempo en MVPA. Es como si marcáramos unos límites de velocidad moderada entre 50-70km/h para todos los vehículos que circulan por la ciudad (coches, camiones, bicicletas, tractores…). En este sentido, si medimos el tiempo que trascurren estos vehículos circulando entre esas velocidades o a intensidad “moderada”, veremos que la bicicleta rara vez circula a velocidades superiores a 50km/h, mientras que para un coche con un motor de 200cv circular a 70 km/h no le va a suponer apenas un gasto en el combustible.

Ese mínimo de 150min/sem medido realmente puede equivaler a unos ∼70-100min en actividades que supongan esfuerzos moderados/vigorosos reales (según datos de este estudio), por lo que siempre que sea posible se debe individualizar la intensidad del ejercicio para poder cuantificar la actividad física de una forma mucho más precisa y diseñar entrenamientos o un programa de ejercicio físico con la certeza de que el deportista, paciente o el individuo está teniendo el estímulo cardiovascular y metabólico requerido.

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